Es un viaje desde la superficie exterior del cuerpo hasta su centro. Comienza por la piel, después se introduce en ella para mostrar los cientos de músculos que tiene el cuerpo y, finalmente, llega a lo más recóndito de la estructura ósea. La piel, el cabello y las uñas se conocen como el sistema tegumentario. Justo debajo de éste hay otro sistema: los músculos, que son los encargados del movimiento. Pero los músculos no pueden funcionar por sí solos: necesitan de los huesos, cuya tarea es ofrecer un armazón interno que sostenga y dé soporte a otras partes más delicadas y flexibles, como vasos sanguíneos, nervios e intestinos.