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Dos historias, dos parejas, dos tiempos y dos pasiones. Una de éstas encarna en Gabriel Atlán-Ferrara, director de orquesta, y en Inez Prada, una excelsa cantante de ópera. La otra remite al primer encuentro de la humanidad entre un hombre y una mujer; esas pasiones rompen con todos los límites para consagrarse en una historia que comenzó en la prehistoria y que continúa en una espiral infinita hacia el futuro.
Por un lado, participamos de un desencuentro amoroso que marca para siempre a los protagonistas; por otro, gozamos de la intensidad de la música de Berlioz, en su obra La Damnation de Faust. Esta dualidad posee el espejo de dos eras: la de un tiempo remoto y otro por venir, contenidas ambas en los reversos de un mismo sello.