Santillana Venezuela

5/13/2013

Hacia una educación posible

¿Cómo educar en valores? Principios metodológicos y estrategias en el salón de clases

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Para estar presente y ayudar a los niños y jóvenes a llegar a ser, necesitamos un proyecto pedagógico que sea al mismo tiempo un espíritu y un programa, un estilo de vida y una pedagogía, una cierta manera de pensar y una manera de vivir en el seno de la comunidad escolar y social.

Necesitamos un proyecto que mejore las oportunidades de nuestra juventud y que asegure la viabilidad de una vida verdaderamente humana, democrática. Con la intención de poder profundizar en un proyecto es necesario algunas posibilidades, así que de acuerdo al planteamiento de María Nieves Pereira20 es necesario proponerse el desarrollo de un proyecto pedagógico que tenga al menos las siguientes metas:

a. Formar en la libertad y en la unidad de la persona. Liberar, porque no se nace siendo libres, nos liberamos en procesos ininterrumpidos. La libertad es una conquista. Decía Sartre que el hombre es su libertad y el camino a la personalidad está hecho de decisiones personales. Somos tarea de nosotros mismos y nadie puede sustituirnos en ella.

b. Formar en la creatividad y en los valores de la imaginación. Una persona creativa tendrá más oportunidades de sobrevivir en un mundo cambiante como el nuestro. Sólo aquellos que puedan adaptarse a los cambios sociales , podrán producir en forma creativa.

c. Formar en los valores de relación, diálogo, comunicación, participación y servicios. Sin ellos el ser humano corre el riesgo de perderse en el grupo y cerrarse en la soledad. El hombre se hace hacia fuera , dando y recibiendo. El es algo que los demás no tienen y lo necesitan para ser. Y los demás son lo que a él le falta, por lo que se puede afirmar que en el darse, en el comunicarse, la persona se realiza.

d. Formar en la interioridad del ser, siempre amenazado por lo externo, por la profusión de bienes materiales y el deseo de su posesión. Ayudar en el progreso y en la conquista del ser frente al poseer de nuestra sociedad consumista.

e. Formar en un respeto a la vida, amenazada hoy por el progreso técnico y utilizado a veces con fines contrarios al servicio del hombre.

Se trata entonces de formar al hombre nuevo, para un mundo también nuevo. Un hombre capaz de pensamientos propios y decisiones autónomas, al menos en las dimensiones de su propia vida. Esto significa que la educación tiene que cambiar, por tanto, en la manera de actuar. Debe evolucionar si no quiere seguir siendo un lenguaje destinado al silencio de la muerte. Y si es urgente un nuevo proyecto pedagógico, también lo es una nueva estrategia educativa, que permita considerar como educativos no sólo el proceso de enseñanza aprendizaje, sino toda la acción formadora; una escuela que reconozca la formación independiente, adquirida por la experiencia de la propia vida en el trabajo y fuera del centro de estudios.

Pero si lo anterior es muy cierto, también se han de considerar algunos aspectos sobre el uso y valor de las metodologías. Son algunas advertencias, nada reprochables que hace el autor Juan Grass Pedrals en su obra “La educación de valores y virtudes en la escuela”.

En primer lugar manifiesta que la aplicación de metodologías sin sustancia, es decir, aquellas que no apoya la enseñanza en contenidos profundos, cae en el vacío. Se corre el riesgo en este caso de que el docente planifique juegos para los estudiantes. Son juegos entretenidos que no hacen crecer al alumno como persona. Por ello propone el autor que para superar este obstáculo se requiere de un personal capacitado e integrado a un equipo de trabajo. Es fundamental que el material elaborado por un docente se discuta, es decir que se evalúe su contenido. El trabajo en equipo en estos casos es más enriquecedor por cuanto permite que los profesores se enriquezcan de las experiencias del otro.

Otra de las advertencias que señala Juan Grass Pedrals en su obra es aplicar de forma rutinaria técnicas que en vez de colaborar con el proceso del alumno, obstaculizan el logro de los objetivos. La motivación de alumnos y docentes debe ser cuidada siempre. La creatividad del docente no debe tener reposo para la puesta en práctica de las metas u objetivos previstos con el curso. Es en definitiva, el reto de educar.

Como hemos visto, dentro de cualquier propuesta de técnicas o estrategias didácticas al servicio de la educación en los valores, se impone una congruencia entre los fines y los medios. “Por cuanto que el discernimiento de los valores es un proceso individual y sólo cuando la persona llega a vivenciar un valor, éste existe realmente para ella, la atención al proceso de valoración será fundamental en

toda metodología para la educación en valores” y como para llegar a una valoración personal es indispensable una conciencia de opción libre, la tarea educativa tiene como finalidad básica y fundamental favorecer los dinamismos que hacen a la persona autónoma en sus decisiones y responsable de las mismas, para llegar a asumirlos a través de transformaciones y construcciones personales.

Siguiendo las orientaciones de María Nieves Pereira, a continuación se menciona una propuesta de técnica o estrategia metodológica al servicio de la educación en los valores; consideramos que la estrategia apunta a considerar los distintos escenarios o dilemas morales para la consolidación de una conciencia crítica.


El método de resolución de problemas morales

Es necesario proporcionar situaciones y actividades que les ayuden tanto a los niños como a los jóvenes descubrir y vivenciar las experiencias en donde se pongan en juego los valores, que les permita ser más conscientes y participativos en este tema. El análisis de las experiencias puede ser significativo para el niño y el joven ya que les permite acercarse a la intimidad de su existencia, hacia el centro de su vida, para “hablar libremente de su vida, de sus experiencias, afrontar las emociones, descubrir el problema, volver sobre el hecho que lo ha turbado, superar lo verdadero de lo falso, adquiriendo de esta manera un instrumento importante para su vida”.

Un trabajo así realizado asegura la promoción de los valores y de los principios ligados a la adquisición de la autonomía personal, a la solidaridad responsable y el resurgimiento de un sentido personal en el actuar.
 

El método de descubrir los valores

A través de diferentes caminos, cada escuela debe precisar, según sus necesidades y circunstancia , cuáles de ellos son prioritarios en la comunidad en que está establecida y, de acuerdo con el sustrato axiológico en que se fundamenta su proyecto pedagógico, ayudar a descubrirlos sin hacer nunca una propuesta cerrada.
 

El método de inculcar los valores

En este caso, la escuela, el equipo docente, suscita en sus alumnos aquellos valores que han sido considerados fundamentales y, por lo tanto, deseables de alcanzar, ayudándoles a construir su sistema de valores de forma independiente y personal.
 

El método de clarificar los valores

Es una acción consciente y sistemática del orientador o maestro que tiene por objeto estimular el proceso de valoración en los alumnos, con el fin de que éstos lleguen a darse cuenta de cuáles son realmente sus valores y puedan así sentirse responsables y comprometidos con ellos. Esto se hace posible cuando se ayuda a tomar contacto con lo que constituye un valor para la propia vida, ayudando a encontrar los propios valores, el sentido de la propia existencia y a afianzarlos y profundizarlos mediante el estudio y la reflexión personales; nunca imponiéndolos.
 

Hacer vida los valores

Los valores son como humo si no están definidos y vividos. La escuela proporcionará ocasiones de vivir los valores en los cuales se cree; si el valor no es asumido, difícilmente podrá ser proyectado en acciones cotidianas , ya sea individual o colectivamente. La escuela tiene una gran responsabilidad ante esto. Ella misma está obligada a vivirlos en relación con todo el personal.

 

Armando Rugarcía por su parte señala que, siendo el maestro un diseñador de actividades para que sus alumnos aprendan y se eduquen, es necesario que el educador oriente su práctica educativa a principios que sirvan para orientar de manera eficaz el trabajo con los estudiantes.

El primer aspecto es que la educación sucede en la persona. Las consecuencias educativas observables del aprendizaje solamente se dan en el individuo. Lo que significa que el aprendizaje no se da si los alumnos no aprenden y el aprendizaje va ganando en significatividad en la medida en que gane en educación, es decir, en sus consecuencias permanentes y relevantes: desarrollo de la capacidad de aprender,

pensar, sentir y decidir por uno mismo. Otro aspecto que señala el autor y que todo educador debe tener presente al momento de diseñar sus actividades educativas es que las habilidades son desarrollables. Todas las operaciones o habilidades intelectuales que soportan la emisión de juicios y de hecho o de valor, se desarrollan si se ejercitan. Lo que sigue a continuación no se puede perder de vista: desde la óptica educativa es más importante la forma como se aprende un

conocimiento que el conocimiento en sí; la forma como se resuelve que lo que se resuelve. Es mejor que el estudiante desarrolle sus habilidades para pensar por sí mismo a que sólo memorice lo que tiene que hacer.

Otro aspecto es que el hombre es educable, por lo tanto, el aprendizaje puede ser estimulado por el maestro. Una relación profesoralumno, amistosa, respetuosa y centrada en la educación del alumno estimula el aprendizaje. Ya que el aprendizaje se fomenta cuando el estudiante está dispuesto a aprender. Por último, también señala que el aprendizaje más importante corresponde a un valor, a una razón para vivir. Las actitudes expresan valores y el valor es un ideal que trasciende de las situaciones, mientras que la actitud hace referencia a las situaciones concretas, es decir, atiende al objeto, tiempo, contexto y tipo de acción. La responsabilidad fundamental de una institución educativa y sus docentes es la de mostrar en su vida cotidiana los valores en los que cree, para estimular el desarrollo de actitudes correspondientes. En este aspecto, los valores no se imponen, sólo se proponen y ejemplifican vivencialmente en la cooperación, no en la competencia. La esperanza de un educador debe ser que en las actividades que se desarrollen en su curso logren que losestudiantes sean capaces de establecer juicios de valor consistentes, derivados de modos de pensar y sentir que les permitan hacer frente a sus decisiones vitales.

Otro de los métodos que se consideran en la actualidad para la aprehensión de valores fue ideado por Bernard Lonergan. El presenta cuatro etapas que conducen a establecer juicios de valor pasando por la emisión de juicios de verdad. Brevemente indicaremos en qué consiste cada uno señalando su implicación en el contexto educativo.

1. Atender. Significa utilizar todos los sentidos y estar atento a lo que sucede a nuestro alrededor. Implica capacitar a la persona a utilizar todos sus sentidos para resolver las dificultades que se le presenten en el quehacer diario. En educación es imprescindible que el docente tenga conciencia de que su función se dirige como motivador para que el estudiante utilice todos los recursos personales para captar los datos relacionados con el objeto del aprendizaje.

2. Entender. Es comprender los datos que se han colectado mediante el uso de las facultades propias y haciendo una introspección de la información recogida. Para un docente esto se traduce en preguntas al estudiante que implican considerar lo que se atendió previamente. Dar ejemplos, ilustrar, deducir, analizare, etc. Usar todas las operaciones necesarias que impliquen al sujeto en su capacidad de introspección.

3. Juzgar. Esta etapa implica una actividad crítica, es decir, cuestionar los hallazgos del entendimiento para establecer si son correctos. Aquí el docente tendrá que motivar al estudiante para que establezca si algo es o no es, según los criterios personales que haya asumido para tal postura. Es una etapa que necesita de argumentación y apoyo en pruebas que determinan la veracidad de la afirmación o el juicio dado.

4. Decidir. Este es el ámbito de la evaluación. Es la pregunta de si algo vale o no la pena dedicar a vida. Podríamos decir, de acuerdo a lo que percibimos de este autor, que en este paso se ponen en evidencia los valores. Ya que se asumen las decisiones de acuerdo a lo que se considera el sumo bien para el hombre. En esta etapa es conveniente que el docente ya haya establecido previamente las distintas posturas ante un dilema, que el juicio haya sido ajustado de acuerdo a los principios del ambiente educativo o de los que propone el colegio en su ideario. Si no se han dado los pasos correctamente en este modo de educar, probablemente las decisiones no sean las más correctas.

 

Otra propuesta de metodología es la de Juan Pedro Grass quien clasifica en tres grandes grupos las maneras de trabajar los valores. Solamente haremos una breve mención a cada una de ellas, eso sí, haciendo la invitación a realizar una lectura más profunda de la obra “la educación de valores y virtudes” de Juan Grass Pedrals.

1. Metodologías que involucran a las familias en forma coordinada con la escuela. Se trata de que los padres mantengan una interacción permanente con el colegio, colaborando con la formación de su hijo. Las actividades en este caso pueden ser reuniones al inicio del año escolar para dar a conocer el ámbito de la formación en valores en que se involucra el colegio y la familia. Pedir la colaboración de los padres en la participación de actividades y eventos que realice el colegio en el área de valores. Otra de las actividades puede ser organizar campañas donde se involucren la escuela y la familia. Una vez al mes se trabaja con una virtud. Adicionalmente con los padres se realiza una actividad con el fin de que conozcan de la campaña de valores que se ejecuta en el colegio. Otro aspecto es la escuela para padres. Se trata de reunir periódicamente a los padres alrededor de un tema de interés sobre la formación de sus hijos.

2. Metodologías que involucran a la escuela. Se trata de rescatar las ceremonias y fiestas tradicionales, especialmente reconociendo los valores presentes en dicha celebración. Ayudar a promover la identidad de los alumnos y profesores en el colegio, lo que se traducirá en el cariño de ese espacio donde se comparten momentos agradables.

3. Metodologías para aplicar en clase. En este campo son infinitas las posibilidades considerando la creatividad del docente. Por eso mencionaremos algunas que recoge el autor Juan Grass Pedrals referidas como estrategias de sensibilización y empatía en las que intervienen las actividades de clarificación de valores y virtudes. Estas son las comparaciones, las entrevistas, el debate, ejercicios para aprender a tomar decisiones éticas, dramatizaciones, aprendizaje cooperativo (juegos cooperativos), resolución de conflictos y ejercicios conceptuales de ética.

 

Consideramos que los principios metodológicos y las estrategias reseñadas en este apartado son una muestra de las infinitas posibilidades que tiene el docente y los responsables del centro educativo para educar en valores eficazmente. Sólo basta que los valores que se pretenden inculcar hayan sido aceptados previamente por quienes los promueven. Ese es el camino que tenemos para formar en valores. El testimonio de vida sigue siendo la bandera que ondea en el terreno de los valores.

Tratar de inculcar algo que no se cree o que no se practica es generar una ilusión o fuego fatuo que no tendrá ninguna repercusión. Lo que se pretende básicamente es que los valores tengan eco en la comunidad; que la sociedad esté integrada por personas que practiquen lo que pregonan.

Exhortamos pues, a los que tengan responsabilidad como educadores en valores a que reflexionen sobre el asunto y den el paso decisivo. De este modo se podrá construir la sociedad que queremos en donde la cultura del diálogo, el respeto, la solidaridad, la puntualidad, la honestidad, etc. impere de tal forma que los ciudadanos se conviertan en los verdaderos constructores del país.

 

FUENTE:
Revista Ciencias de la Educación
Año 2, Nº 19
Artículo: HACIA UNA EDUCACIÓN POSIBLE: VALORES, VIRTUDES Y ACTITUDES EN LA ESCUELA
Universidad de Carabobo

 

Por: José Francisco Juárez P.

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Hacia una educación posible: valores, virtudes y actitudes en la escuela
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http://servicio.bc.uc.edu.ve/educacion/revista/
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#valores     # educación     # escuela     #    
2 COMENTARIOS
viernes, 25 de octubre 2013

son muy buenas esta serie

nelis gomez

Tu comentario

domingo, 09 de junio 2013

Engranaje

Lennys Arias

Pienso que los valores son un engranaje que van de la mano familia, escuela y sociedad, porque los valores vienen de casa pero en estos tiempos si no es así entonces nos toca a nosotros como docentes fomentar los valores que más adelante podrán utilizar como herramienta ante la sociedad y porque no en sus propios hogares.

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